La caída del régimen de Bashar al Assad, amputa un aliado central de rusos y persas, y beneficia a Turquía de modo central y adicionalmente a EE.UU. e Israel. Pero no es claro cómo se definirá el poder en el país árabe y hasta qué punto la audaz maniobra del liderazgo turco le permitirá conducir la crisis.


Noticias Relacionadas
Donald Trump le prohíbe a CNN el acceso a la Casa Blanca
El caos migratorio en Ceuta acorrala cada vez más a Pedro Sánchez y escala la batalla política en España
El argentino Rafael Grossi sigue entre los candidatos favoritos para liderar la ONU, pero pierde apoyos en una tercera votación