Pese a la sangrienta guerra del narcotráfico, el desplome de la economía y una aguda crisis energética, los ecuatorianos se muestran optimistas sobre el futuro de su país tras las elecciones de este domingo.
Los cortes de electricidad provocados por una histórica sequía han sumido al país en la oscuridad. Y la violencia alimentada por el narcotráfico ha provocado el asesinato de un candidato presidencial y el control de las cárceles por parte de bandas criminales.
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