Aquel 7 de octubre de 2023, la frontera más controlada del mundo se había cruzado en un abrir y cerrar de ojos: parapentes para saltarla, topadoras para derribarla como un ladrón que rompe el escaparate de una joyería con su camión.El país era impotente: su ejército, su inteligencia -famosa en todo el mundo- habían fracasado. El gobierno de Benjamín Netanyahu guardó silencio.


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